Uno


Sobre el pasto mullido tomados de la mano, 

Un mate, un sol y unas caricias, 

Te hablo al alma. 

 

Sobre la arena mojada nuestros cuerpos enlazados, 

El frío se cuela sin permiso, 

Me pierdo entre tus brazos. 

 

En lo más alto de la montaña los vientos son gigantes de miedos, 

Los colores se funden en un vacío asfixiante, 

Me protege tu amor. 

 

Sobre un muelle luciérnagas de un brillo infinito, 

El silencio de la noche nos envuelve, 

Las canciones que cantamos nos cantan. 

 

Las olas estrepitosas se arman y desarman, 

Nos llevan y nos traen en un vaivén de hojarasca, 

De risas y caídas, de caídas y de risas. 

 

En el claro del bosque los atardeceres lloran olvidados, 

Los álamos se nutren de sueños y secretos, 

La tierra húmeda nos calma y nos sostiene. 

 

A la orilla del río un desfile de marinos errantes, 

Tus oídos se desangran con mis historias tormentosas, 

La dulzura de tus ojos me vence. 

 

En un cuarto oscuro de hotel, 

Un remolino vertiginoso de sábanas y piel, 

Amándonos, somos uno. 


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